
Salvo por
gracia.
“por gracia
sois salvos.” –
(Efesios
2:5)
En el primer
capitulo, desde el cuarto versículo hasta el decimosegundo, el apóstol está
tratando la doctrina de elección, el acto de elección, junto con el fin, y el
medio que conduce hacia ella. Nos dice que este acto fue la elección libre de
Dios de algunos (versículos 4,5, y 11). El fin fue la gloria de Dios en su
salvación (versículos 6 y 14). El medio que conduce a ese fin fue Jesucristo
mismo – “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según
las riquezas de su gracia” (versículo 7).
Hecho esto, él trata de la sujeción de los efesios a la fe, como se les
manifestó en la Palabra de verdad del evangelio, como también su ser sellado con
el Espíritu Santo de Dios hasta el día de redención (versículos 12-14). Sin
embargo, el les dice como dio gracias a Dios por ellos, haciendo mención de
ellos en sus oraciones, aun para que les hiciera ver “cuál es la esperanza a que
el os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los
santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que
creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo,
resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares
celestiales,” (versículos 15-20)
Y por si los
efesios, al oír de sus muchos privilegios, se olvidan de cuan poco los merecían,
el les dice que en el tiempo pasado estaban muertos en sus delitos y pecados, y
que entonces anduvieron en ellos “siguiendo la corriente de este mundo, conforme
al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de
desobediencia” (Ef. 2:2,3).
Así
que
habiéndoles llamado a acordarse de ellos mismos para que se acordaran de lo que
estaban en su estado de no ser regenerado, el procede a enseñarles que su primer
despertamiento fue por la resurrección de Cristo su Cabeza, en quien ellos antes
fueron escogidos, y que por el ya estaban sentados en lugares celestiales,
(versículos 5 y 6); interponiendo, por mientras, la causa verdadera de toda esta
bendición, con lo que también deberíamos gozar en otro mundo; eso es, el amor y
la gracia de Dios: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con
que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente
con Cristo (por gracia sois salvos),” Estas ultimas palabras son la conclusión
del apóstol bien sacado de lo anterior[1].
Es como quién dijera: “Si ustedes los efesios eran en verdad muertos en delitos
y pecados, y si en verdad eran por naturaleza hijos de ira igual que los de mas,
entonces no merecen mas que los de mas.”
Y si Dios
los ha escogido, si Dios los ha justificado y salvado por su Cristo, y si dejó a
otros tan buenos como ustedes por naturaleza para perderse en sus pecados,
entonces la causa verdadera de su bendita condición es la libre gracia de Dios.
Así es, entonces, que por gracia sois salvos. Por lo tanto todo lo bueno del
cual se gozan más que otros, es sola bondad.
“Por gracia
sois salvos.”
El método
que ocuparé para discursar sobre estas palabras será así – Propondré ciertas
preguntas acerca de las palabras, y dirigiré unas respuestas particulares hacia
ellas. En cuales respuestas espero contestar también, a lo menos, lo que espera
el lector piadoso y consciente, y así llegaré a la conclusión.
Las
Preguntas Son –
I. ¿Qué es
ser salvo? II. ¿Qué es ser salvo por gracia? III. ¿Quiénes son los que son
salvos por gracia? IV. ¿Cómo parece que los que son salvos, son salvos por
gracia? V. ¿Qué serían las razones que prevalecieron con Dios para salvarnos por
gracia, en vez de salvarnos en otra forma?
Ahora la
razón porque yo propongo estas cinco preguntas sobre estas palabras es porque
las palabras mismas las admiten; las primeras tres son basadas en las varias
frases del texto, y las ultimas dos son para preparar la demostración de todo.