John Bunyan


 

PREGUNTA 5 - ¿QUE SERÁ LA RAZÓN QUE MOVIÓ A DIOS A ORDENAR Y A ESCOGER SALVAR A LOS QUE EL SALVA, POR SU GRACIA, Y NO POR OTRO MEDIO?

 

Ahora llego a contestar la quinta pregunta. Mayormente enseñaré porque los que Dios salva, los salva por gracia, y no por otro medio.

Primero: Dios nos salva por gracia porque desde que el pecado está en el mundo, El no puede salvarnos de otra forma. El pecado y la transgresión no pueden ser removidos sino por la gracia de Dios mediante Cristo. Pecado es la transgresión de la ley de Dios, quien es perfectamente justo. Justicia infinita no se puede satisfacer con una recompensa que pueda hacer un hombre; porque si se pudiera, entonces Cristo Jesús no necesitaba morir. Aparte, el hombre ya habiendo pecado y habiéndose contaminado con el pecado, todos sus actos son los actos de un hombre contaminado. Más, los mejores de sus alcances son contaminados por sus manos. Así que estos alcances no pueden ser la recompensa por el pecado. Aparte, para afirmar que Dios salva a un hombre contaminado por causa de sus deberes contaminados – pues digo yo que estos son todas las obras de sus manos – ¿Qué es sino decir que Dios acepta un acto pecaminoso como recompensa y satisfacción en lugar de otro? (Hageo 2:14). Pero Dios desde la antigüedad ha declarado como El abomina los sacrificios imperfectos, por lo tanto no hay otro medio para salvarse del pecado sino por gracia (Rom. 3:24).

Segundo. Acertar que hemos de ser salvos por otro medio que por la gracia de Dios, ¿Qué será sino objetar contra la sabiduría y prudencia de Dios, en los cuales El abunda hacia los que El ha salvado por gracia? (Ef.

1:5-8). Su sabiduría y prudencia no encontraron otra forma, así que  El escoge salvarnos por gracia. 

Tercero: Tenemos que ser salvos por gracia, porque si no es así, resulta que Dios es mutable en sus decretos, porque así ha determinado desde antes de la fundación del mundo: Así que El no nos salva, ni escoge salvarnos por otro medio sino por gracia (Ef. 1:3,4; 3:8-11; Rom. 9:23).

Cuarto: Si el hombre se salvara por otro medio que no sea gracia, entonces Dios estaría descontento con su diseño de cortar toda jactancia de su criatura; pero el diseño de Dios de cortar toda jactancia de su criatura no se puede frustrar ni defraudar. Por lo consiguiente El no salvará al hombre por otro medio sino por gracia. Yo digo que El ha diseñado que ninguna carne se gloríe en su presencia, y por eso rehúsa sus obras; “no por obras, para que nadie se gloríe.” “¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.” (Ef. 2:8,9; Rom. 3:24-28) 

Quinto: Dios ha ordenado que fuéramos salvos por gracia, para que El tuviera la alabanza y la gloria de nuestra salvación; para que fuéramos “para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Ef. 1:6). Ahora Dios no perderá su alabanza, ni dará su gloria a otro; así que Dios escoge salvar a los pecadores por su gracia.

Sexto. Dios ha ordenado y escoge salvarnos por gracia, porque aunque hubiera otra forma patente, esta es la forma más segura, y asegura mejor al alma. “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia; a fin de que la promesa [la promesa de la herencia eterna (Hebreos 9:12-16)] sea firme para toda su descendencia;” (Rom. 4:16). Ninguna otra forma pudo haber sido segura. Esto es evidente en Adán, los judíos, y yo añadiré los ángeles caídos, quienes siendo entregados a otra forma que no era gracia, usted ve en corto tiempo que se hicieron.

Ser salvo por gracia supone que Dios ha tomado la salvación de nuestras almas en su propia mano; y es cierto que es mas segura en la mano de Dios que en la nuestra. Por eso se llama la salvación del Señor, la salvación de Dios, y la salvación, y esta de Dios.

Cuando nuestra salvación está en las manos de Dios, El mismo se encarga de llevarla a cabo por nosotros. 1. Aquí es la misericordia de Dios contratada para nosotros (Rom. 9:15). 2. Aquí es la sabiduría de Dios contratada para nosotros (Ef. 1:7,8). 3. Aquí es el poder de Dios contratado para nosotros (1 Pedro 1:3-5). 4. Aquí es la justicia de Dios contratada para nosotros (Rom. 3:24,25). 5. Aquí es la santidad de Dios contratada para nosotros (Salmos 89:30-35). 6. Aquí es el cuidado de Dios contratado para nosotros, y su ojo vigilante siempre está sobre nosotros para nuestro bien (1 Pedro 5:7; Isa. 27:1-3).  

¿Qué diré? Gracia puede tomarnos en favor con Dios, aun cuando estamos en nuestras sangres (Ezequiel 16:6-8). Gracia puede hacernos hijos aunque por naturaleza hemos sido enemigos de Dios (Rom. 9:25,26).

Gracia puede hacer el pueblo de Dios a los que no eran pueblo de Dios (1 Pedro 2:9,10). Gracia no confiará nuestra propia salvación en nuestras propias manos – “He aquí, en sus santos no confía”  (Job 15:15). Gracia puede perdonar nuestra impiedad, justificarnos con la justicia de Cristo; puede poner el espíritu de Jesucristo adentro de nosotros, puede ayudarnos a levantar cuando estamos abajo, puede sanarnos cuando estamos heridos, puede multiplicar perdones, tal como nosotros por debilidad multiplicamos transgresiones.

¿Qué diré? Gracia y misericordia son eternas. Se establecen para siempre. Son el deleite de Dios. Se regocijan contra el juicio. Y entonces es la manera más segura de salvación. Por lo tanto Dios ha escogido salvarnos por su gracia y misericordia y no por otra forma (Isa. 43:25; Rom. 3:24,25; Isa. 44:2, 4; Sal. 37:23; Lucas 10:33,34; Isa. 55:7,8; Salmos 136; 89:2; Mal. 3:18; Santiago 2:13).

Séptimo: Tenemos que ser salvos por la gracia de Dios, o Dios no cumplirá su voluntad. Ellos que son salvos son predestinados “para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Ef. 1:5,6).

1. Pero si es su voluntad que los hombres se salven por gracia, entonces pensar de otra forma es contra la voluntad de Dios. Por lo tanto los que buscan establecer su propia justicia son los mismos que se paran en desafianza contra la justicia de Dios, tampoco se sujetan a ella – esta es la justicia que El ha querido que fuera la única por la cual nos salvamos por gracia (Rom. 10:3).

2. Si es su voluntad que los hombres se salven por gracia, entonces es su voluntad que los hombres se salven por fe en aquel Cristo que es el medio de gracia. Por eso los que han buscado su justicia en otra forma no la han alcanzado, y han perecido a pesar de la salvación que Dios provee para los hombres por medio de la gracia (Rom. 9:31-33).

3. Dios no quiere que la fe se haga vana, ni que la promesa se anule. Así que los que son de la justicia de la ley son excluidos: “Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.” (Rom. 4:14; Gal. 3:18).

4. Dios no quiere que los hombres se salven por sus propias habilidades naturales; sino que todas las obras de la ley que los hombres hacen para ser salvos, son las obras de las habilidades naturales de los hombres. Por lo tanto se llaman obras de la carne. Pero Dios no quiere que los hombres se salven por estas habilidades, por consiguiente no hay otro camino sino por su gracia (Rom. 4:1; Gal. 3:1-3; Fil. 3:3).  

Octavo. Tenemos que ser salvos por gracia o las columnas centrales y fundaciones de nuestra salvación no son solamente sacudidas sino destruidas. Las cuales son elección, el pacto nuevo, Cristo y la gloria de Dios, pero estas no han de ser destruidas, así que hemos de ser salvos por gracia.

1. La elección prende a los hombres por la gracia de Dios. Dios ha propuesto que ella esté firme – la elección de Dios queda firme. Así que los hombres tienen que ser salvos por virtud de la elección de gracia (Rom. 9:11; 2 Tim. 2:19).

2. El pacto de gracia ha de permanecer – “Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado [como es este, por la muerte de un testador, (Heb. 9:16,17)] nadie lo invalida, ni le añade”; entonces un hombre tiene que salvarse por virtud de un pacto de gracia (Gal. 3:15). 

3. Cristo, quien es el regalo de la gracia de Dios al mundo ha de permanecer, porque El es la fundación segura. Él “es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”, así que los hombres tienen que ser salvos por gracia, mediante la redención que es en Cristo (Isa. 28:16; Heb. 13:8).

4. La gloria de Dios también tiene que permanecer. Ella es la gloria de su gracia; porque no dará su gloria a otro; así que los hombres tienen que ser salvos de la ira venidera en esta forma, para que en su salvación la alabanza abunde para la gloria de su gracia.

Noveno: Solamente una voluntad puede obrar nuestra salvación; pero nunca será por medio de la voluntad del hombre, sino de Dios; así que el hombre ha de salvarse por gracia (Juan 1:13; Rom. 9:16).

Décimo: Solamente puede ser una justicia que salvará a un pecador; pero aquella justicia nunca será la justicia de los hombres, sino de Cristo (entonces los hombres tienen que ser salvos por gracia), que imputa esta justicia a quien el quiere.

Undécimo: Solamente puede haber un pacto por el cual los hombres se salvarán; pero aquel pacto nunca será el pacto de la ley, por causa de la debilidad y falta de beneficio del pacto. Por lo tanto los hombres tienen que ser salvos mediante el pacto de gracia, por el cual Dios será misericordioso a nuestras injusticias, y ya no recordará nuestros pecados e iniquidades (Heb. 8:6-13).            

 


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