Pensamientos


 

4-5-2009 

“Niños Chiflados” por J.C. Ryle

Padres, entrenen a sus hijos en la costumbre de la obediencia. Sospecho que ninguna costumbre tiene tanta influencia en nuestras vidas tanto como esta. Padres, determinen hacer que sus hijos les obedezcan, aunque le cueste muchos problemas, y les cueste a ellos muchas lagrimas. No permita que ellos cuestionen ni que razonen ni que disputen, ni que demoren, ni que rezonguen. Cuando usted les manda que ellos vean claramente que usted solamente acepta la obediencia.

Debe de ser la marca de los niños bien entrenados que ellos hagan con gusto lo que sus padres les mandan. En verdad, ¿donde está el honor que el quinto mandamiento impone si los niños no obedecen a sus padres, con gusto, de buena voluntad, e inmediatamente.

Padres, ¿desean ver a sus hijos felices? Entonces cuídense para entrenarles a que obedezcan cuando se les habla, y que hagan lo que se les dice. 

Para mis ojos un padre que siempre se rinde, y un niño que siempre sale con el suyo, ¡es una vista muy dolorosa! Dolorosa porque estoy seguro que la consecuencia final para el carácter de tal niño será de auto complacencia, orgullo, y egoísmo. 

Padres si aman a sus hijos que la obediencia sea un lema, y un principio siempre delante de sus ojos.

Aprendan a decir “no” a sus hijos, enséñeles que usted está listo a rehusar todo lo que no les sea útil. Enséñeles que está presto para castigar a la desobediencia, y que cuando usted habla del castigo que no solamente está presto solo para amenazar sino también para llevarlo a cabo. No solamente amenace. La gente amenazada, y las faltas amenazadas viven mucho tiempo. Castigue a menudo, pero verdaderamente y diligentemente, castigos frecuentes y leves es un sistema malo en verdad.

Cuídense de dejar que las faltas chicas le pasen por alto, bajo la idea que “solamente es una falta chica.” Al entrenar a un niño no hay faltas chicas, todas son importantes. Hierbas malas que están chicas necesitan ser arrancadas tal como las otras. Si las deja solas, pronto llegan a ser gigantes.

Padres si hay algún punto que merece su atención, créame es este. Yo sé que este es el que le dará turbaciones. Pero si usted no se turba por sus hijos cuando están chicos, ¡ellos le turbarán a usted cuando están grandes! Escoja lo que prefiere.

No tenga miedo, sobre todo, que tal plan de entrenamiento le hará infeliz a su hijo. Le amenazo en contra de esta delusión. Depende en esto: no hay un camino mas seguro para la infelicidad que siempre salir con lo suyo. Ser siempre consentido es la forma para hacerse egoísta – y los egoístas y los niños chiflados, créame, pocas veces están contentos.

  


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